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martes, 26 de julio de 2011

Salsa



"Salsa es un baile de salón moderno de América latina, el cual se baila en parejas o en grupo. A pesar de que bailadores de muchos países reclaman su paternidad, es un baile creado en La Habana durante la segunda mitad de la década del cincuenta del siglo pasado y que se ha extendido muy recientemente por el resto del mundo. La salsa es el resultado de la mezcla y la fusión de los siguientes bailes: son, mambo y chachachá y es -en esencia- una reacción cubana al rock'n roll de los años cincuenta"




En 1991 yo tenía 6 años. A dos puertas de mi casa vive aún el tío Juan Carranza quién por esos años llevaba su vida con el espíritu de un chico de 25 años atrapado en el cuerpo de chofer de taxi de 62. Es limeño de nacimiento pero con vida trujillana desde su adolescencia. Ha manejado grandes y muy costosos autos desde que tenía 16 años gracias al trabajo de su padre quién era la mano derecha de una de las familias más antiguas de Trujillo. Como su madre le prohibió ser corredor de autos, no vió su vida en otra cosa que no fuera delante de un timón. Tiene una figura delgada, era muy alto, con una sonrisa escasa de dentadura y sin un pelo ni en la cabeza ni de tonto. Una de las cosas que más asocio con él además de los autos de colección y la palabra "carajo" es ese ritmo tan vibrante que es la salsa y es que no recuerdo haber visto antes a nadie de su edad bailarla con tanto gusto como a él. 

Era Setiembre de 1991 y aún se podía sentir primavera en Setiembre. Justamente en ese año se casó uno de sus hijos, Hugo, el menor de los 5 y se organizó en su casa una gran fiesta. Cerveza, comida, música criolla, alegría y tanta familia que ya casi no cabía en la casa. La gente estaba en la sala, junto a la mesa de la comida, en el comedor. Las tías entraban y salía de la cocina y pasaban con dificultad sus robustas figuras por el estrecho callejón para repartir los platos de apetitoso cabrito a todos los comensales. Primos y primas que recién conocía en ese momento y que corrían hacia el enorme patio de atrás. Desde los 15 hasta los 2 años, chicos y grandes, niños y niñas. Pocas veces vi a tanta gente en una fiesta de casa. 

En medio de esa algarabía recuerdo una canción en especial. Empezó a sonar una salsa que estaba en plena moda en esos años y de pronto en medio de la sala aparecía tío Juan, un tanto sazonado con sus vasitos previos de cerveza, invitando a tía Ena, su esposa, a bailar con él. Ella, quién estaba en la cocina atareada con los quehaceres, dejó todo y accedió y -es increíble como nos quedan tan claros ciertos recuerdos- empezaron a bailar con un sabor y un gusto tan contagiante que hasta mi papá sacó a bailar a mi mamá (ellos casi no lo hacen en público) Yo, con mi vestido blanco lleno de blondas y bobos, como solían ser los vestidos de fiesta a principios de los 90s, miraba todo sentada junto a una de mis primas mayores a un costado del salón . Todos bailaban y reían. Fue una fiesta como pocas que ví en mi familia.

Hoy al leer las noticias de la mañana escuché que el cantante Joe Arroyo había muerto en Colombia y precisamente es una de sus canciones, las que me hacen recordar esos años felices y a mi querido tío Juan, que aunque ya no puede casi llevar esos pasos frenéticos de hace 20 años, su chico de 25 sigue en pié.





1 comentario:

Yul dijo...

Nunca supe disfrutar esto de la salsa, quizá porque soy un dismétrico redomado y, por consiguiente, una vergüenza en la pista de baile, pero alguien que dio tantos momentos de alegría a la gente y que forma parte de tantos buenos recuerdos merece ser recordado.