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jueves, 4 de agosto de 2011

No entro.

Han pasado ya unos meses del verano. Fui al gimnasio y al vencerse mi superplan veraniego confieso que no regresé más. Ahora entreno mi cerebro médico y le doy de comer suculentos conocimientos para que reboce de bienestar y pueda modelar su rolliza figura en la próxima pasarela. Puede que logreun buen premio en el certámen: "¿Y quién será el próximo residente 2012? No queda otra que darle a la cuchara mental. Me siento feliz haciéndolo.

Por otro lado está lo que sostiene a mi cabeza y lo que tengo que vestir cada día. En ese otro lado estoy yo sumergiéndome en las profundidades de mi ropero hoy por la tarde buscando un vestido elegante que ponerme el próximo fin de semana. Estoy yo frente al espejo dejando caer con  delicadeza el poleron que traía encima hasta quedar en lo necesario para que entre en el vestido (ropa interior y de ésta, la necesaria). Estoy yo contemplando el vestido antes de ponérmelo encima y ver los estragos del tiempo. Me miro al espejo y lentamente voy subiendolo por mis piernas hasta llegar a las caderas... Sube. Respiro tranquila y continúa el ascenso. Pasa luego esa parte que llaman cintura sin problemas. Otro respiro de alivio. Se coloca finalmente donde tenía que estar.

Es un lindo vestido. Mi preferido. Aunque de los anteriores debería decir el preferido y el único. 10 años desde que tuve mi primer vestido "de señorita" para los quinceañeros de la época no han pasado en vano.

Me veo al espejo. Hoy ha sido una tarde soleada. Coloco todo en su lugar y aprovecho en subir lentamente el cierre que atravieza mi espalda. Pero algo se interpone en aquella subida. Algo que fué tomando su antiguo    lugar con el paso de los meses

Lo que se interpone a la subida de tan delicada prenda hecha a la medida de mi figura de hace 3 años era precisamente lo mismo que no entra en mis jeans por completo, exactamente lo mismo que no me permitiría usar vestidos de licra (que tampoco usaría por cierto) y es lo mismo que se escondió muy bien bajo todos esos pantalones anchos y casacas y poleras que me acompañaron en mi último año de SERUMS.

He subido de peso otra vez. Respiro hondo y profundo. Me voy a hacer la siesta. Tendré que comprar otro supongo. ¿Podré arreglar éste? En estos momento pienso que si me hiciera un estilísimo y elegante traje me tardaría más del tiempo disponible para el día "D". Sería divino sólo tener que acomodarme un pantalón, una camisa, un saco, una corbata y ya. Vuelvo a respirar hondo y profundo. Voy a pensar luego en la solución porque por ahora tengo mucho que leer para mañana, tengo una expo para presentar y una película con cero chanchita y agua mineral claro. Ahora solo pienso en tomar agua, comerme a D y seguir estudiando.

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