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lunes, 5 de julio de 2010

El Principe y El Zapato

Habia una vez, una joven señorita que en una noche de Julio, salió a dar un paseo nocturno por la plaza principal de la ciudad.



Ella iba de camino sin lugar exacto a donde ir, solo salio a disfrutar la noche, ver a la gente y despejar la mente de los quehaceres de la semana que pasaba. Caminaba por cierto, en unos lindos zapatos marrones de punta, de una colección del invierno pasado, cómodos, con personalidad y con un delicado tacón negro.

(Hemos de reconocer chicas que siempre este tipo de zapatos, sobre todo cuando son pedidos por catálogo o al ser comprados en e-bay, en algunas ocasiones resultan llegando un poquito grandes. Se ven regios pero, naaaada como probártelos físicamente en una linda zapatería.)

Caminaba en medio del bullicio del sábado, con una falda vintage marrón y unas bellas y femeninas pantymedias cafés. Por estos meses de invierno suele hacer algo de frio, apesar que la ciudad esa tan cerca al mar, pero esa noche el clima estaba ideal para combinar con ella y un buen abrigo.

(Bueno, con un zapato una talla más grande y con pantimedias... obvio que corres un gran riesgo. Las faldas vintage -en si todo lo vintage que puedas ver- en su gran mayoría queda bien, por eso llegan a clasificárselos así! Por las generaciones pasadas que lo usaron y se quedaron con el estilo de la prenda.)

Radiante, con la gran plaza colonial de fondo y la iluminación artística de por medio: Caminaba la señorita.
De pronto, algo sucedió: Sus largas piernas daban pasos tan largos como ellas, pero uno de ellos: Se atascó! Y al siguiente paso: No zapato!

(Ya saben, ¿Las ranuras que hay en las calles? ¿Esas entre bloque y bloque en las veredas? Bueno, son tan finitos y delgados y angostos que cualquier tacon de zapato que encaje, corre el riesgo de ser atrapado.)

Pánico.

"Oh por Dios! Voltear? Agacharme a sacar el zapato de donde se había atascado el tacón? Y mi cartera quien la sostiene? Y si al jalar me caigo y mi linda falda vintage resulta sobre el piso frio de la Plaza Colonial? Y si…"

-"Tu zapato. Aqui esta"-

"Gracias... Hola! Si, es mio.".

Cuál seria su sorpresa al levantar la mirada y apartando las ondas del cabello que le impedian ver bien, se dió cuenta que esa suave voz le pertenecia a un joven caballero, alto y de ojos amarillos. La joven señorita sonrojada, al ver al muchacho arrodillado, solo estiro su larga pierna derecha, envuelta en pantymedias cafes, para que el apuesto principe, que apareció tan magicamente de la nada (como suelen suceder las buenas cosas en el camino) le calzara el zapato de punta, comprado en e-bay, de la coleccion pasada y una talla mas grande de la que deberia ser. Mariposas en el estómago.

-"¿Caminamos?"-

El principe besó la mano de la sonrojada señorita, ella tomó su mano y compartieron una cena... y algo mas.

(Claro que algo más: Despues de visualizar esa escena y cara de la señorita en cuestión, vaya carcajadas!)






La joven señorita probablemente no vuelva a ponerse esos zapatos con falda o pantymedias, pero siempre recordara la noche en que por esos zapatos, un principe calzo su pie derecho, en la Plaza Principal de la Ciudad.


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