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jueves, 9 de agosto de 2012

El Cuerpo.

A diario tengo la oportunidad de atender a muchos pacientes ancianos. Muchos llegan solos: llegan de asilos, de casas de reposo o de sus propias casas traídos por los paramédicos de la Cruz Roja. Algunos también llegan acompañados de sus esposos o esposas: jubilados que se siguen acompañando y haciéndose cariño 50 años después de darse su primer beso. Es increíble. Amor en primera fila y Tecnicolor.

El Señor Erkes, paciente mío, tenía hoy por la tarde programada una prueba de esfuerzo y fui con él al ambiente de EKG para ver como seguía después de llegar hace 8 días con un síndrome coronario agudo. Llegó acompañado por su esposa, con la que vive en un pueblo cercano. Ambos se tratan con un cariño que a veces me hace mirar hacia otro lado para que no me invada mi nostalgia “en horas de trabajo”. Al retirarse la camisa, vi el cuerpo blanco y voluminoso de mi paciente con las cicatrices de unas intervenciones cardiacas anteriores en el pecho, con las equimosis en el abdomen por las diarias inyecciones de Clexane®, con las mamas que cogaban sobre el pecho, con las marcas del catéter venoso central que tuvo hasta hace unos días cuando aun permanecía en la estación de Medicina Intensiva. Veía a su esposa, ambos ya casi llegando a base 8, que le ayudaba doblando la camisa y sosteniéndole el bastón. Los vi, vi el cuerpo del Sr. Erkes, vi su humanidad meneándose de unlado a otro mientras empezaba el pedaleo sobre la bicicleta estática de prueba  y me pregunté cómo habría sido ese cuerpo en la juventud.

Tal vez hace 50 años la Sra. y el Sr. Erkes lucian espigadas y atrctivas figuras. Tal vez ese hombre de espalda curvada por los años, de abdomen prominente, de anteojos gruesos y aparato para oír en ambas orejas fue alguna vez un guapísimo chico alemán que alguna noche invitó a bailar a una muchacha rubia uno de esos swings post-guerra de los 50’s. Alguna vez…

Después de todos los años, de todo lo pasado, de todo el camino recorrido ¿Qué nos queda? ¿Qué es lo que en verdad vale? Si, si, que todo entra por los ojos, que los superficialismos y tantas y tantas cosas más, pero el ver a esas dos personas mirándose con tanto amor, no lo sé, sólo me hizo pensar en eso. Los años no pasan en vano ¿No? El cuerpo queda con marcas físicas y palpables de lo pasado. El corazón, los pulmones, el cerebro, las articulaciones, los huesos, el estómago como organos vitales empezarán a fallar alguna vez y de pronto seremos ancianos programando las pastillas para la semana y retirándonos la prótesis dental antes de dormir.

Al final de todo ¿Podremos ver qué fue o no importante en nuestra vida? Lamentablemente y como dice la canción "la sabiduría llega cuando no nos sirve para nada", es en verdad medio cierto.

¿Acaso no es sólo un beso lo que queda? ¿Un abrazo? ¿Una sonrisa? ¿Una canción? ¿Acaso -y con suerte- no sólo quedaremos ese "tu" y ese "yo"?



2 comentarios:

Yul dijo...

En serio cuando ves a los abuelos calatearse en tu consulta te los imaginas jóvenes y vigorosos?
Daniel, ven pronto!!!

jajajaja
Un abrazo

Blanca M. dijo...

No ¡No has entendido nada! Hahahahaha...(Pero en lo último si tienes razón)