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lunes, 24 de mayo de 2010

Hoy extrañe mi Habitación en el Internado Jesús-María.

A diferencia de mi hermana menor, quien tuvo que acostumbrarse a estudiar en casa en un ambiente no tan adecuado por aquellos dias, yo tuve el privilegio de disfrutar de la tranquilidad de vivir sola. Vivir sola y lejos a los 17 años.


Pase mi primer semestre universitario en la Facultad de Medicina de la Universidad del Valle - CBBA, en un departamento alquilado en el centro de la ciudad. Vivía en la calle Colombia la cual estaba contigua a la calle España, que era una especie de boulevard donde quedaban muchos cafés y discos de moda de aquel entonces (ya hace 8 años de esto); obviamente mi madre y yo ignorábamos este detallito cuando me acompaño a rentar el departamento. Estaba en el tercer piso: Amoblado, con vista al patio de un jardín de niños. A pesar de que esas vocecitas y cantos me acompañaban por las tardes al llegar del campus, luego de las 6 todo era silencio, interrumpido por el ruido de algunos “trufis” o “taxis” que pasaban por mi calle. Tanto silencio agudizado durante la noche, también aumentaba por momentos la nostalgia del estar lejos, la tristeza, se acompañaba aveces de cigarrillos y de mis primeros libros de medicina: Lesson de Histologia, Rouviere de Anatomía… solían acompañarme a diario.

Terminado el primer semestre, con todas mis materias aprobadas, el cabello muy corto y con 5 kilos menos, volví a Trujiyork de vacaciones de verano y decidida a mudarme. Selvy, una amiga muy querida, me comento que vivía en un “Internado de Monjitas”. Lo conocí una tarde luego de salir de clase de anatomia: Tenian una recepción que me recordaba la de mi colegio, habían arboles, un patio grande, una capilla, flores, gatos y un silencio cálido. Me entreviste con Sor Monica, una religiosa canadiense quien se encontraba a cargo, estricta pero muy amable, le pregunte si podria tomar un cuarto al volver de las vacaciones, en Febrero, me dijo que si. Al principio me parecia hasta que no le entendia bien el español y aunque su voz sonaba un tanto autoritaria por momentos, debo mencionar que la llegue a estimar mucho y creo que terminó queriéndome a mi también …y a mis 2 hamsters (“¿Pero que es eso?... Prohibido tener animales en los dormitorios!” – me dijo una vez). Los próximos 2 años que pase por alla no estuve tan sola: Vivia en el edificio con al menos 20 chicas mas entre el primer y segundo piso. Claro que en las vacaciones de Julio me quedaba sola pero solo eran unas semanas, luego todo volvia a la normalidad.

Mi papá llego a instalarme en febrero del 2003. Estaba desocupado un cuarto en el pasillo del 2do piso. Mi ventana daba al patio de la lavandería y a un árbol del que caian sus hojas sobre una especie de terraza, se veían los techos rojos de las casas vecinas que contrastaban con lo verde y azul del paisaje. Unos meses mas tarde se desocupo un cuarto mas amplio, asi que me traslade para alla y no me movi de él hasta que deje el internado para volver y continuar estudiando en “La Gran Universidad” de Trujiyork.

¡Que dias aquellos! Cuando estaban pasando, veia estos muy lejanos y ahora recordarlos me hace querer por momentos tenerlos un tanto mas cerquita... pero seria imposible. No quiero volver, sino tal vez volver a sentir mi espacio, creo que por eso hoy recorde esos días. Hoy especialmente añoraba el silencio, mi silencio, mi tiempo y el no tener que hacer nada mas que estudiar y ocuparme de mi. El volver a mi casa si bien es cierto me volvió a reunir con mi familia muy felizmente, siempre me hizo extrañar eso: Mi espacio y mi silencio. Una de las muchas cosas que aprendi a querer fue el poder estar sola y tranquila, sin interrupciones ni bulla ni cosas extras que hacer. No me quejo en lo absoluto de haber vuelto, pero añoro el volver a tener eso. Se que algún dia volverá esa sensación y tal vez mas pronto de lo que creo, tal vez sea en unos días cuando me vaya a quien-sabe-donde a pasar una temporada y vuelva por aquí solo los fines de semana. Tal vez ese sea uno de los lados positivos de irme… uno de los tantos.

Mi cuarto en Cochabamba no era tan grande como el que comparto aquí con mi hermana, no tenia las comodidades que tengo en mi casa ahora, pero estaba sola para mi… Que Dios me ayude a poder aprovechar el tiempo que tengo, es lo que le pido a diario, claro entre otras cosillas mas.


Veremos q será del poximo mes. Un mes mas para este atornasolado 2010.

1 comentario:

Pequitas dijo...

A veces uno se acostumbra a tener sus propios espacios, te comprendo :)
pero tmb es bueno retomar la vida familiar. ( entre nos a mi me molestaba tener que compartir la habitación con mi hermana, siempre fue igual :S ).

Otra cosa, que linda vista tenías, se parece mucho a la que tengo enfrente; la codillera de los andes :)

Te felicito por tus logros :)
toda una doc.