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jueves, 29 de enero de 2009

Si, esto somos los medicos...

¿Quieres ser médico, hijo mío?

"¿Has pensado bien en lo que ha de ser tu vida? Tendrás que renunciar a la vida privada; mientras la mayoría de los ciudadanos pueden, terminada su tarea, aislarse lejos de los inoportunos, tu puerta quedará siempre abierta a todos; a toda hora del día o de la noche vendrán a turbar tu descanso, tus placeres, tu meditación; ya no tendrás hora que dedicar a la familia, a la amistad o al estudio; ya no te pertenecerás.Los pobres, acostumbrados a padecer, no te llamarán sino en casos de urgencia; pero los ricos te tratarán como esclavo encargado de remediar sus excesos; sea porque tengan una indigestión, sea porque estén acatarrados; harán que te despierten a toda prisa tan pronto como sientan la menor inquietud, pues estiman en muchísimo su persona. Habrás de mostrar interés por los detalles más vulgares de su existencia, decidir si han de comer ternera o cordero, si han de andar de tal o cual modo cuando se pasean. No podrás ir al teatro, ausentarte de la ciudad, ni estar enfermo; tendrás que estar siempre listo para acudir tan pronto como te llame tu amo.

Eras severo en la elección de tus amigos; buscabas a la sociedad de los hombres de talento, de artistas, de almas delicadas; en adelante, no podrás desechar a los fastidiosos, a los escasos de inteligencia, a los despreciables. El malhechor tendrá tanto derecho a tu asistencia como el hombre honrado; prolongarás vidas nefastas, y el secreto de tu profesión te prohibirá impedir crímenes de los que serás testigo.

Tienes fe en tu trabajo para conquistarte una reputación; ten presente que te juzgarán, no por tu ciencia, sino por las casualidades del destino, por el corte de tu capa, por la apariencia de tu casa, por el número de tus criados, por la atención que dediques a las charlas y a los gustos de tu clientela. Los habrá que desconfiarán de ti si no gastas barbas, otros si vienes de Asia; otros si crees en los dioses; otros, si no crees en ellos.

Te gusta la sencillez; habrás de adoptar la actitud de un augur. Eres activo, sabes lo que vale el tiempo, no habrás de manifestar fastidio ni impaciencia; tendrás que soportar relatos que arranquen del principio de los tiempos para explicarte un cólico; ociosos te consultarán por el solo placer de charlar. Serás el vertedero de sus disgustos, de sus nimias vanidades.
Sientes pasión por la verdad; ya no podrás decirla. Tendrás que ocultar a algunos la gravedad de su mal; a otros su insignificancia, pues les molestaría. Habrás de ocultar secretos que posees, consentir en parecer burlado, ignorante, cómplice.

Aunque la medicina es una ciencia oscura, a quien los esfuerzos de sus fieles van iluminando de siglo en siglo, no te será permitido dudar nunca, so pena de perder todo crédito. Si no afirmas que conoces la naturaleza de la enfermedad, que posees un remedio infalible para curarla, el vulgo irá a charlatanes que venden la mentira que necesita.

No cuentes con agradecimiento; cuando el enfermo sana, la curación es debida a su robustez; si muere, tú eres el que lo ha matado. Mientras está en peligro te trata como un dios, te suplica, te promete, te colma de halagos; no bien está en convalecencia, ya le estorbas, y cuando se trata de pagar los cuidados que le has prodigado, se enfada y te denigra.

Cuanto más egoístas son los hombres, más solicitud exigen del médico. Cuanto más codiciosos ellos, más desinteresado ha de ser él, y los mismos que se burlan de los dioses le confieren el sacerdocio para interesarlo al culto de su sacra persona. La ciudad confía en él para que remedie los daños que ella causa. No cuentes con que ese oficio tan penoso te haga rico; te lo he dicho: es un sacerdocio, y no sería decente que produjera ganancias como las que tiene un aceitero o el que vende lana. Te compadezco si sientes afán por la belleza; verás lo más feo y repugnante que hay en la especie humana; todos tus sentidos serán maltratados. Habrás de pegar tu oído contra el sudor de pechos sucios, respirar el olor de míseras viviendas, los perfumes harto subidos de las cortesanas, palpar tumores, curar llagas verdes de pus, fijar tu mirada y tu olfato en inmundicias, meter el dedo en muchos sitios. Cuántas veces, un día hermoso, lleno de sol y perfumado, o bien al salir del teatro, de una pieza de Sófocles, te llamarán para un hombre que, molestado por los dolores de vientre, pondrá ante tus ojos un bacín nauseabundo, diciéndote satisfecho: “Gracias a que he tenido la preocupación de no tirarlo”. Recuerda, entonces, que habrá de parecer que te interese mucho aquella deyección. Hasta la belleza misma de las mujeres, consuelo del hombre, se desvanecerá para ti. Las verás por las mañanas desgreñadas, desencajadas, desprovistas de sus bellos colores y olvidando sobre los muebles parte de sus atractivos. Cesarán de ser diosas para convertirse en pobres seres afligidos de miserias sin gracia. Sentirás por ellas más compasión que deseos. ¡Cuántas veces te asustarás al ver un cocodrilo adormecido en el fondo de la fuente de los placeres!

Tu vida transcurrirá como la sombra de la muerte, entre el dolor de los cuerpos y de las almas, entre los duelos y la hipocresía que calcula a la cabecera de los agonizantes; la raza humana es un Prometeo desgarrado por los buitres.

Te verás solo en tus tristezas, solo en tus estudios, solo en medio del egoísmo humano. Ni siquiera encontrarás apoyo entre los médicos, que se hacen sorda guerra por interés o por orgullo. Únicamente la conciencia de aliviar males podrá sostenerte en tus fatigas. Piensa mientras estás a tiempo; pero si indiferente a la fortuna, a los placeres de la juventud; si sabiendo que te verás solo entre las fieras humanas, tienes un alma bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido sin ilusiones; si te juzgas bien pagado con la dicha de una madre, con una cara que te sonríe porque ya no padece, o con la paz de un moribundo a quien ocultas la llegada de la muerte; si ansías conocer al hombre, penetrar todo lo trágico de su destino, ¡hazte médico, hijo mío!"
...pues en eso estoy,probando este sabor que me enamora cada dia mas!

6 comentarios:

alas dijo...

siempre me ha merecido MUCHO respeto esta profesión...

un beso

B3 dijo...

Y en realidad la humanidad es un Prometeo desgarrado por los buitres y quizás los médicos sean una suerte de Atlas capaz de cargar en sus hombros el peso del mundo que, en medio de guerras, aumenta de peso cada segundo.

Guga dijo...

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Mário Augusto

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Pequitas dijo...

Hola bonitaa!! donde andas?

Luis Miguel Armas Moreno dijo...

A mi me caen terrible los médicos, pero tú, guapa, eres la excepción a la regla. Adoro las excepciones!

Anónimo dijo...

SER MÉDICO, UNA PASIÓN SIN REMEDIO Y SIN OPORTUNIDADES

Hace algunos meses, cuando terminé el colegio, decidí que mi futuro estaría ligado directamente con el mundo de la medicina, pues mi labor de servir y mis ganas de ayudar a los demás, no me permiten seguir otra carrera que no sea ésta. Sin embargo, este hecho no lo pude concretar hasta el día de hoy: la razón, no la sé. Me esforcé lo más que pude, trate de enmendar mis errores, seguí los consejos de mis profesores, pero aún así parece no ser suficiente. Entonces le pregunto al señor rector ¿Qué se necesita para ingresar a la única casa de estudios de la Amazonía Peruana?
Médicos que no respetan la vida, y olvidan el juramento Hipocrático que hicieron al salir de esta honrosa casa de estudios. Médicos que hacen mal su labor, y no tienen en cuenta la seriedad que implica el trabajar con una vida humana.
¿Cómo es posible que se dé esta realidad? Sinceramente me apena saber que esto, este sucediendo en nuestra ciudad (Iquitos), y que las autoridades pertinentes no muevan un solo dedo para cambiar esta situación.
Los requisitos que se piden para ingresar a esta carrera son realmente vergonzosos ¿Cómo es posible que en una carrera donde prime el respeto por la vida, se mida más la parte de conocimiento? Cuando el conocimiento es propio de un ser mecánico, y los principios morales y éticos son los que nos hacen humanos. Eso es lo que falta, personas desinteresadas dispuestas a salvar vidas.
Yo ingresé a la Facultad de Ingeniería de Sistemas. Soy un joven amazónico que se encuentra agradecido con este pueblo, y busca la manera de servir a ese pueblo que me trajo muchas alegrías y me abrió la puerta de muchos caminos.
Lucharé por mis ideales hasta donde mi cuerpo lo permita, y divulgaré este mensaje hasta obtener la respuesta que espero. Llegaré hasta el rincón más estrecho de este mundo virtual, y seguiré, y seguiré, hasta que ya no pueda más. Porque los grandes pensadores no fueron reconocidos, sino hasta lograr sus objetivos, y yo no pienso descansar hasta lograr el mío.

Flip (16 años)