martes, 9 de agosto de 2011

Comodidad.

Siendo miércoles por la madrugada, tengo el gusto de estar estudiando frente a mi laptop revisando guías, libros, reviews y demás cosas médicamente interesantes. No tengo sueño y tomo mientras tanto una taza de aromático café pasado. Hace frío pero estoy tan concentrada que es lo de menos.

Entre estos sorbos y mientras me pongo de pie para estirar un poco las piernas, me acuerdo de mis días de facultad, de los primeros años, cuando no tenía computadora y cuando tampoco tenía internet ni en casa ni cerca a ella. Recuerdo el haberme quedado unas cuantas noches en casa de algún compañero o compañera para poder terminar un trabajo o leer algo más on-line. Me acuerdo de esas largas sesiones en cabinas públicas frente a mi universidad compartiendo espacio con chicos de colegio, con otros universitarios o con jóvenes calenturientos que llenaban el estrecho espacio del recinto para ver cosillas un tanto pícaras. Recuerdo rodar por varias de esas cabinas públicas, tan variadas en colores y olores, hasta muy entrada la noche o hasta que el encargado me decía: "Amiga, ya vamos a cerrar"... ¡Vaya, y ni qué decir de la búsqueda desesperada de algún servicio de impresión abierto a las 10 de la noche! Todo un corre-corre como diría mi tía Rafa.


Que cómodo me resulta ahora todo cuando pienso en aquello. Ahora, unos cuantos años después, lo primero que hago al levantarme es encender mi modem, asearme mientras carga el internet, abrir mi laptop y revisar las noticias y mi correo electrónico. Todo en pijamas y en al menos 10 o 15 minutos.

Gracias papás.




jueves, 4 de agosto de 2011

No entro.

Han pasado ya unos meses del verano. Fui al gimnasio y al vencerse mi superplan veraniego confieso que no regresé más. Ahora entreno mi cerebro médico y le doy de comer suculentos conocimientos para que reboce de bienestar y pueda modelar su rolliza figura en la próxima pasarela. Puede que logreun buen premio en el certámen: "¿Y quién será el próximo residente 2012? No queda otra que darle a la cuchara mental. Me siento feliz haciéndolo.

Por otro lado está lo que sostiene a mi cabeza y lo que tengo que vestir cada día. En ese otro lado estoy yo sumergiéndome en las profundidades de mi ropero hoy por la tarde buscando un vestido elegante que ponerme el próximo fin de semana. Estoy yo frente al espejo dejando caer con  delicadeza el poleron que traía encima hasta quedar en lo necesario para que entre en el vestido (ropa interior y de ésta, la necesaria). Estoy yo contemplando el vestido antes de ponérmelo encima y ver los estragos del tiempo. Me miro al espejo y lentamente voy subiendolo por mis piernas hasta llegar a las caderas... Sube. Respiro tranquila y continúa el ascenso. Pasa luego esa parte que llaman cintura sin problemas. Otro respiro de alivio. Se coloca finalmente donde tenía que estar.

Es un lindo vestido. Mi preferido. Aunque de los anteriores debería decir el preferido y el único. 10 años desde que tuve mi primer vestido "de señorita" para los quinceañeros de la época no han pasado en vano.

Me veo al espejo. Hoy ha sido una tarde soleada. Coloco todo en su lugar y aprovecho en subir lentamente el cierre que atravieza mi espalda. Pero algo se interpone en aquella subida. Algo que fué tomando su antiguo    lugar con el paso de los meses

Lo que se interpone a la subida de tan delicada prenda hecha a la medida de mi figura de hace 3 años era precisamente lo mismo que no entra en mis jeans por completo, exactamente lo mismo que no me permitiría usar vestidos de licra (que tampoco usaría por cierto) y es lo mismo que se escondió muy bien bajo todos esos pantalones anchos y casacas y poleras que me acompañaron en mi último año de SERUMS.

He subido de peso otra vez. Respiro hondo y profundo. Me voy a hacer la siesta. Tendré que comprar otro supongo. ¿Podré arreglar éste? En estos momento pienso que si me hiciera un estilísimo y elegante traje me tardaría más del tiempo disponible para el día "D". Sería divino sólo tener que acomodarme un pantalón, una camisa, un saco, una corbata y ya. Vuelvo a respirar hondo y profundo. Voy a pensar luego en la solución porque por ahora tengo mucho que leer para mañana, tengo una expo para presentar y una película con cero chanchita y agua mineral claro. Ahora solo pienso en tomar agua, comerme a D y seguir estudiando.

domingo, 31 de julio de 2011

Acá te espero Agosto querido.

(No es el video, es la canción)



Uf, como se me han pasado los días. 6 meses más y estaremos 2012.

Salí un rato el sábado a ver algo diferente; a caminar, a tomar una piña colada, una cerveza fría y reírme. Salí a terminar bien un ligero desalentador Julio, un Julio de 1.5 puntos maravillosos. Julio de cambio, como el cambio de estado civil de Julio A. quién ya es el Sr. Julio A. Increíble.

Mañana es lunes 1 de Agosto y a las 9 de la mañana no estaré tomando la primera clase de la materia que debería haber estado tomando según el plan; ya me hice a la idea. Ha sido dificil, imposible negarlo. Me he quejado y quejado y suspirado porque las cosas a veces no salen como uno quiere, he gritado un poco y luego me he callado y en el transcurso de la vuelta a mi pupitre me he comido varios pedazos de torta de chocolate con D (no en compañia "de" precisamente) 

Mañana es lunes 1 de Agosto y a las 9 de la mañana estaré detrás de mi guardapolvo blanco despertando mi alumna de facultad con número de colegiatura. Al menos está la oportunidad de salir del castillo y pisar el césped de cuando en cuando ¿Verdad? 

martes, 26 de julio de 2011

Salsa



"Salsa es un baile de salón moderno de América latina, el cual se baila en parejas o en grupo. A pesar de que bailadores de muchos países reclaman su paternidad, es un baile creado en La Habana durante la segunda mitad de la década del cincuenta del siglo pasado y que se ha extendido muy recientemente por el resto del mundo. La salsa es el resultado de la mezcla y la fusión de los siguientes bailes: son, mambo y chachachá y es -en esencia- una reacción cubana al rock'n roll de los años cincuenta"




En 1991 yo tenía 6 años. A dos puertas de mi casa vive aún el tío Juan Carranza quién por esos años llevaba su vida con el espíritu de un chico de 25 años atrapado en el cuerpo de chofer de taxi de 62. Es limeño de nacimiento pero con vida trujillana desde su adolescencia. Ha manejado grandes y muy costosos autos desde que tenía 16 años gracias al trabajo de su padre quién era la mano derecha de una de las familias más antiguas de Trujillo. Como su madre le prohibió ser corredor de autos, no vió su vida en otra cosa que no fuera delante de un timón. Tiene una figura delgada, era muy alto, con una sonrisa escasa de dentadura y sin un pelo ni en la cabeza ni de tonto. Una de las cosas que más asocio con él además de los autos de colección y la palabra "carajo" es ese ritmo tan vibrante que es la salsa y es que no recuerdo haber visto antes a nadie de su edad bailarla con tanto gusto como a él. 

Era Setiembre de 1991 y aún se podía sentir primavera en Setiembre. Justamente en ese año se casó uno de sus hijos, Hugo, el menor de los 5 y se organizó en su casa una gran fiesta. Cerveza, comida, música criolla, alegría y tanta familia que ya casi no cabía en la casa. La gente estaba en la sala, junto a la mesa de la comida, en el comedor. Las tías entraban y salía de la cocina y pasaban con dificultad sus robustas figuras por el estrecho callejón para repartir los platos de apetitoso cabrito a todos los comensales. Primos y primas que recién conocía en ese momento y que corrían hacia el enorme patio de atrás. Desde los 15 hasta los 2 años, chicos y grandes, niños y niñas. Pocas veces vi a tanta gente en una fiesta de casa. 

En medio de esa algarabía recuerdo una canción en especial. Empezó a sonar una salsa que estaba en plena moda en esos años y de pronto en medio de la sala aparecía tío Juan, un tanto sazonado con sus vasitos previos de cerveza, invitando a tía Ena, su esposa, a bailar con él. Ella, quién estaba en la cocina atareada con los quehaceres, dejó todo y accedió y -es increíble como nos quedan tan claros ciertos recuerdos- empezaron a bailar con un sabor y un gusto tan contagiante que hasta mi papá sacó a bailar a mi mamá (ellos casi no lo hacen en público) Yo, con mi vestido blanco lleno de blondas y bobos, como solían ser los vestidos de fiesta a principios de los 90s, miraba todo sentada junto a una de mis primas mayores a un costado del salón . Todos bailaban y reían. Fue una fiesta como pocas que ví en mi familia.

Hoy al leer las noticias de la mañana escuché que el cantante Joe Arroyo había muerto en Colombia y precisamente es una de sus canciones, las que me hacen recordar esos años felices y a mi querido tío Juan, que aunque ya no puede casi llevar esos pasos frenéticos de hace 20 años, su chico de 25 sigue en pié.





domingo, 24 de julio de 2011

Anotación.





Me he puesto a leer algunas cosas que he escrito antes y luego de releerlas creo seriamente que debo mejorar mi ortografía si quiero hacer algo más de lo que hago ahora. 

Sí, quiero hacer algo más... Quiero ordenarme y aprender tantas cosas que no precisamente tienen que ver con la medicina (mi profesión) pero que me encantaría hacer. Pero luego me tranquilizo, me organizo, me oxigeno y al parecer vivimos en un mundo de prioridades así que cuando tenga "la edad" creo que lo haré.

Es domingo así que pensaba en esto.

sábado, 16 de julio de 2011

Inocente amor (Alicia Maguiña)




Un dulce despertar,
un nuevo amanecer,
ya tengo a quien amar,
ya tengo a quien querer.

Ni más ni más mi bien sufrir,
ni más ni más mi amor llorar,
sólo por tí mi bien vivir,
sólo por tí mi amor gozar.

Cada vez que tus ojos, si,
se encuentran con los míos, yo,
siento que me sonrojo, si,
ay siento inmenso frio.

Mis mejillas al colorear,
con ese carmin de rubor,
te podrán demostrar,
este inocente amor.












(Para ti, porque yo no sé cantar y lo sabes)

martes, 12 de julio de 2011

Metamorfosis.

En medio de una noche, alguna vez, ellos conversaban. Él se habia tomado un par de copas de vino con los amigos y ella necesitaba salir a caminar. Era Enero y en esa parte del mundo, era un verano muy caluroso.

Él: Te he escrito algo, te lo queria enseñar luego pero el alcohol traicionó los reflejos.
Ella: Esta bien. ¡No hay problema muchacho! Esperaré a que la acabes y me enseñes luego. Si me gusta te daré un chocolate ¿te parece?
Él: Mira.Tengo una versión previa como borrador... ¿La quieres escuchar?
Ella: Esta bien. 

Ella recibe un papel. Lo lee con atención. Escucha. Oculta su sonrojo entre el cabello. El momento es inesperado. Agradable.

Él: ¿Y que te parece?
Ella: Esta muy bien. A mi me gusta mucho, mucho la verdad.
Él: Que bueno.

Hay un silencio incómodo. Le ha escrito una canción que se llama como ella, que suena como ella.

Ella: Hey, no hablas. ¿Acaso tienes sueño? Ya es tarde la verdad.
Él: No.
Ella: Esta linda en serio.
Él: Gracias. Me da gusto que te haya gustado aunque aún no la termino, pero, esa es la idea.
Ella: Pues terminada debe sonar muchisimo mejor.
Él: Tampoco mucho mejor yo no canto. Pero tendrá algunos detalles mas.
Ella: Esta bien.

Ella le da un beso en la mejilla y le susurra "Gracias". Imposible no hacerlo. Imposible evitar ese gesto.

Él: ¡De nada muñeca! Con mucho amor y cariño. Pero ¿Sabes?... Solo que quería enseñarte la letra y nada mas pero... Y... Pero la escribí en el papel y luego ahi estabas tu... No he podido evitar dartela porque era una canción pensando en ti.
Ella: Cuando escribo algo, no lo enseño a nadie y cuando lo hago, a pesar de querer, es difícil, un poco, muy personal ¿Lo entiendes? 
Él: Si, avergüenza un poco. Porque uno abre su corazón con esas cosas y...
Ella: Y te desarmas y estas simplemente vulnerable a lo que siga.

Él se sonroja y ella también. No se miran, sus miradas varian entre los zapatos y el césped fresco del verano.



Ella: ¿Te sonrojas al decirme esto?
Él: No te imaginas cuanto.
Ella: Me siento igual.
Él: Y tienes esas palabras entre tus manos y... Y ni modo que te las quite de ahí. Creo que el alcohol me traicionó como te dije (risas) Asi que respiré profundo y aquí estamos con mis letras entre tus manos.
Ella: Si.
Él: Y yo no sabia si te iba a incomodar o no... y...
Ella: Bueno, tengo una cara extraña, y una sensación rara. Muy agradable pero rara. En fin (suspiro) Estoy hecha un tomate y agradezco al universo porque sea de noche.
Él: Pues te ves linda.
Ella: Gracias.
Él: Lo siento, no sé que decir. Me siento algo avergonzado.

Ella levanta la cara. Se pone de pie.

Ella: Bien ¿Te ayudo a desavergonzarte? 
Él: Bueno. ¿Y que se te ha ocurrido? La verdad creo que hasta estoy sudando.
Ella: No me gustan los chicos que sudan tanto.
Él: Bueno, dejame tomar aire y respirar profundo para escucharte.
Ella: Bien querido, aqui voy. Mañana tienes que ir al hospital y ver al Dr. Perez por 6 horas contínuas y esforzarte y rogar que no tengas que subir a sala de operaciones e impregnarte con ese karma quirúrgico. Tienes una expo por delante y ni modo. Tendrás que ponerte las pilas o sino... 
Él: ¿Sino?
Ella: Sino,no habrá "Día de perder el tiempo" para ti esta semana. ¿Trato?
Él: Mmm... Esta bien. Es un trato.
Ella: Sabes que tienes obligaciones y hay que trabajar. Cada uno por su lado. Asi es este negocio.
Él: Es que sé que me distaigo mucho contigo porque.. pienso mucho en ti. Si, ya te lo dije. Pienso muchisimo en ti y no quiero que me afecte en lo profesional porque hasta cierto punto estoy haciendo un buen trabajo y no quiero que eso se afecte.
Ella: Ni yo muchacho, ni yo. Te veo a las 8 mañana entonces.
Él: Es un hecho.

Y esa fue la primera vez que le dijo que pensaba en ella... La primera vez.




domingo, 3 de julio de 2011